Medidor láser: sustituir la cinta métrica, o no
¿Cómo funciona?
El aparato envía un impulso luminoso hacia el blanco y mide el tiempo que tarda el reflejo en volver, o el desfase de la señal. De ahí se deduce la distancia. En la práctica: se apunta, se pulsa, se lee.
¿Dónde gana el medidor láser?
En cuatro terrenos: las grandes longitudes, que una cinta de diez metros obliga a desenrollar entre dos; las alturas, que se apuntan desde el suelo en vez de subir a la escalera; las estancias abarrotadas, donde el haz pasa por encima de los muebles; y las mediciones repetidas, con superficies y volúmenes calculados en el aparato.
- Las grandes longitudes. Una cinta de diez metros se desenrolla entre dos y se retuerce. El láser mide solo.
- Las alturas. Bajo techo, se apunta desde el suelo en lugar de subir a la escalera.
- Las estancias ocupadas. El haz pasa por encima de los muebles.
- Las mediciones repetidas. Superficies y volúmenes se calculan en el aparato, sin hoja de cálculo.
¿Dónde sigue siendo imprescindible la cinta métrica?
En cuatro casos el láser no puede: seguir una curva o un contorno, pues solo mide en línea recta; medir dentro de un cajón o de un conducto, a falta de blanco; trasladar una cota a una pieza por cortar, donde la cinta sirve además de regla; y medir por debajo de su distancia mínima, donde se niega.
- Seguir una curva o un contorno: el láser solo mide en línea recta.
- Medir dentro de un cajón o de un conducto, a falta de blanco aprovechable.
- Trasladar una cota a una pieza que hay que cortar, donde la cinta sirve también de regla.
- Medir una distancia muy corta: por debajo de la distancia mínima del aparato, se niega.
¿Qué ajustes falsean una medida?
Tres, y pasan desapercibidos: la referencia de medida, que desplaza el punto de partida la longitud de la carcasa en todas las cotas; la unidad, que introduce un factor 100 o 3,28; y el modo activo, que devuelve un resultado sin relación con lo que se cree medir.
| Ajuste | Lo que cambia | Error típico |
|---|---|---|
| Referencia de medida | Punto de partida: delantero, trasero o trípode | La longitud de la caja, en todas las medidas |
| Unidad | Metros, centímetros, pies | Factor 100 o 3,28 |
| Modo activo | Distancia, superficie, volumen, Pitágoras | Un resultado que no significa nada |
La referencia de medida es la más traicionera: desplaza todas las cotas en la misma cantidad, cosa que solo se nota al montar.
¿Qué vale el alcance declarado?
Se mide sobre un blanco bien reflectante, con luz moderada. A pleno sol, sobre una pared oscura o una superficie muy inclinada, el alcance real cae claramente y el aparato puede negarse a medir. Una diana —un simple cartón claro colocado en el punto apuntado— restablece a menudo la medida.
¿Cómo medir un punto inaccesible?
Es la función Pitágoras: se miden dos lados de un triángulo rectángulo y el aparato calcula el tercero. Sirve para sacar la altura de un hastial desde el suelo, o el ancho de un hueco que no se puede atravesar. Supone un ángulo recto real: si la visual no es perpendicular, el resultado es falso sin aviso.
¿Y para trazar?
El medidor mide, no traza. Para trasladar una referencia a toda una estancia hace falta un nivel láser —los criterios están en esta guía. Las dos herramientas se complementan: una levanta, la otra replantea. Los nuestros anuncian 80 y 120 metros: los dos modelos.
- El medidor mide solo, deprisa y en grandes longitudes.
- No sigue una curva y necesita un blanco.
- La referencia de medida mal ajustada desplaza todas las cotas.
- El alcance declarado supone un buen blanco y poca luz.